El primer paso a la hora de subtitular un vídeo es saber qué características deben tener unos buenos subtítulos. Por buenos, entendemos aquellos que resulten fácilmente legibles, ajustados a las intervenciones de los interlocutores y que no dificulten que podamos disfrutar de la película, serie, documental o programa en cuestión.
Aunque existen diversas escuelas, con sus respectivos defensores y detractores, que abogan por diferentes estilos y papeles de los subtítulos dentro de la composición general, en la práctica se apuesta porque estos tengan un rol discreto. El subtítulo está ahí para superar las barreras lingüísticas, y no puede ni debe ser protagonista. Así, deben "estorbar" lo menos posible y no exigir una excesiva concentración para seguirlos, dado que esto haría que no pudiéramos apreciar el vídeo en sí.